De todo lo que dije hasta ahora, nada es mentira, pero acaba de morir mi verdad. Una masa inerte llena la habitación hasta el limite de la destrucción.
Estaba esperando algo que nunca iba a llegar y no sabia que iba directo a su muerte.
Había estado todo ese tiempo sin mirar a los costados, siguiendo derecho, para adelante y sin frenar. Su cabeza iba a ser torcida de manera que pueda ver, aunque no quiera, la verdad de su mentira.
La torre construida con cubos de colores que no existen se había derrumbado, y los colores se habían derretido en el suelo, formando una gran mezcla en donde no se veía ningún color.
De un momento a otro las pupilas de sus ojos se habían agrandado notablemente, su mirada estaba perdida y no encontraba ningún rumbo que le de alivio.
La mentira, la muerte, el derrumbe y su mirada. Una vez mas, todo había cambiado sin aviso.
Le resulto imposible matar al amor y decidió morir de su mano. Cerrar los ojos no significa nada dentro de tanta oscuridad.
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Los colores pueden mezclarse, pero nunca confundirse. El hielo enfría, pero calma y la llama destruye y aun así, enciende.
ResponderEliminarNo se escucha nada más que su mirada correcta y perdida. No puede encontrar salida más lejos de su alegría. Siente y escucha, pero miente y ve, no logra escapar y se levanta entre esos huesos. Ellos lo escucharon y se contuvieron, ellos lo consiguieron. Sus pueblos no estaban preparados todavía, pero sus habitantes ya se estaban mudando.
El sonido deforma más que las balas y la palabra hiere mucho al corazón.