domingo, 7 de marzo de 2010

Bring it back

Estaba ahí, parada frente al espejo de su cuarto, que le permitía ver casi toda su figura. Todavía estaba en pijama y su cabello, como de costumbre, era un desastre que le quedaba lindo. Se quedo un rato quieta, mirándose con ganas de encontrarse defectos para auto criticarse. Encontró varios.
Al rato, se fue acercando poco a poco hacia el espejo, hasta quedar casi con la nariz tocándolo. Miró fijamente su cara y luego frunció los ojos, pero no los cerró. Ahí empezaron a aparecer nuevos rostros que cubrían el suyo, podía ver el rostro que ella quería o dejar que aparezca uno al azar. Algunas veces, aparecían caras que le daban miedo, entonces rápidamente dejaba de fruncir los ojos, volvía a verse a ella y se daba cuenta de que todavía estaba ahí.
Ese día eligió verlo a él, su imagen le hacía sentir una gran presión en el pecho y le daban ganas de llorar. Lo extrañaba y quería verlo, pero no así. Estaba blanco, con la boca cocida y el pelo también, parecía más canoso, sus ojos cerrados parecían hinchados y su mandíbula estaba un poco torcida. No era mas él, era un muerto. Se largó a llover y las gotas que fuertemente golpeaban contra el techo fueron la excusa perfecta para desconcentrarse y dejar de ver el rostro, que ya le había empezado a causar miedo.
Sentía bronca, desde hace años que siempre que lo elegía a él, nunca lograba ver otra imagen que no fuera la de su velorio. Es verdad que había sido la última, pero también era la que menos le gustaba.
A la noche, cuando se estaba por acostar, se dio cuenta que la presión en el pecho aún no se le había ido. Prendió la luz, todavía no lograba dormir en la oscuridad, corrió las sábanas y se acostó.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Uno, dos, tres...

Aunque lo intenta no puede. No se puede dormir. Una vez escuchó un método, que a una amiga le había resultado eficiente para introducirse en el sueño. Lo va a implementar, por más tonto que le parezca, lo único que quiere es descansar.
Lo que debe hacer es simplemente cerrar los ojos y empezar a contar, pero lamentablemente su mente no va a dejar que esto sea tan fácil como parece. Ella tiene que sufrir. Cierra los ojos y uno, dos, tres, empieza con el conteo. Repentinamente, su mente toma el papel principal: “No pares ni abras los ojos, porque lo que estás contando es la edad a la que se va a morir un ser querido”. Tiene miedo, quiere abrir los ojos y ver donde está, sin embargo no puede hacerlo o alguien morirá por su culpa.
Su meta principal, es menos posible que lo que era en un principio, sus ojos ya no están relajados como para dormirse, sino que están apretados y todo su cuerpo está tensionado y empezando a transpirar. Por otro lado, la meta de su mente está siendo cumplida a la perfección, ella está sufriendo.
Un momento más tarde, su mente vuelve a hablarle: “Si llegas hasta doscientos, mi juego ya no tiene validez”, se compadece. Ella cuenta cada vez más rápido para llegar al número que la liberará, termina y abre los ojos. Salvó a alguien.

lunes, 1 de marzo de 2010

In my place

Después de haber estado tanto tiempo en la oscuridad, ver un poco de luz puede marearte.
Te acostumbraste a ser de piedra, a estar estática. Con el tiempo, tu cuerpo fue poniéndose cada vez más rígido. No podés ni querés moverte para ningún lado en el que puedas encontrar algo nuevo. De repente, algo cae arriba tuyo y te derrumbás, te rompés en pedazos muy pequeños. Se te abren nuevos caminos. Te desespera esta nueva visión, no estabas lista. ¿Cómo enfrentar este momento de liberación? ¿Cómo no tener miedo?
Deberías estar disfrutando, deberías ser feliz. Tu destrucción es tu oportunidad para empezar a vivir de nuevo, tu oportunidad para que esta vez, construyas mediante la experiencia. Ahora sos polvo, volá por donde más te guste.