Después de haber estado tanto tiempo en la oscuridad, ver un poco de luz puede marearte.
Te acostumbraste a ser de piedra, a estar estática. Con el tiempo, tu cuerpo fue poniéndose cada vez más rígido. No podés ni querés moverte para ningún lado en el que puedas encontrar algo nuevo. De repente, algo cae arriba tuyo y te derrumbás, te rompés en pedazos muy pequeños. Se te abren nuevos caminos. Te desespera esta nueva visión, no estabas lista. ¿Cómo enfrentar este momento de liberación? ¿Cómo no tener miedo?
Deberías estar disfrutando, deberías ser feliz. Tu destrucción es tu oportunidad para empezar a vivir de nuevo, tu oportunidad para que esta vez, construyas mediante la experiencia. Ahora sos polvo, volá por donde más te guste.
lunes, 1 de marzo de 2010
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