Un estanque. Un estanque con agua color verde y todo campo alrededor, campo infinito. Al lado de la laguna, una flor de color fucsia que logra dejar a todo su alrededor fuera de foco.
Veo mis pies, descalzos y embarrados que se acercan al agua. Me siento junto a la flor.
De repente, puedo sentir su debilidad en medio de la inmensidad, le quedan pocas fuerzas para mantenerse en pie. Su color se está destiñendo, su reflejo en el estanque empieza a desaparecer. Me quito la ropa y me zambullo en el agua con la absurda intención de mantener el reflejo vivo. Poso mis manos en el lugar donde todavía puedo ver un poco de color fucsia. Me siento vacía, me siento incapaz de poder tocar la verdadera flor. Me siento desnuda e inútil.
El color, finalmente desaparece en mis manos, la flor muere. Abro mis brazos, el sol ilumina mi cara llena de lágrimas que el agua no deja ver, entonces río y me sumerjo.
miércoles, 18 de mayo de 2011
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