jueves, 28 de junio de 2012

El juego


Perdí. Estábamos jugando a un juego, éramos él y yo. A mi me ardían los ojos y me dolía la cabeza, a él se le notaba que tenía sueño y que lo quería disimular. Empezamos jugando un par de horas, que después se convirtieron en días y hasta llegaron a ser años. Ambos sabíamos que en algún momento uno iba a perder, no podíamos ganar los dos.

El entusiasmo que teníamos al principio se estaba convirtiendo en aburrimiento, el juego ya no nos parecía todo el tiempo divertido y cada vez se nos hacía más difícil jugarlo. Pero no podíamos abandonar, los dos éramos muy competitivos y queríamos ganar, cueste lo que cueste.

El dolor de cabeza era cada vez mas intenso y no me dejaba pensar con claridad. Él hizo un movimiento que me desconcertó, debido a su jugada, tuve que mover mi jugador, el de color rojo, al punto de partida. Él, que tenía el de color negro, quedó a un casillero del final. Me tocaba a mí. Tenía que tener mucha suerte para poder zafar, cosa que no es habitual en mí, pero no perdía las esperanzas y pensaba que éste era el momento perfecto para cortar con la mala racha. Las reglas del juego son muy extensas y complicadas para explicarlas, yo lo estuve jugando durante años y hay veces que todavía me pierdo y no las entiendo del todo, así que voy directo a lo que importa, yo tenía que sacar en los dados, dos números iguales, si no, perdía.

Antes de mi tiro final, lo miré fijo a los ojos y le dije: "Si llego a perder, fue un placer haber jugado con vos”, apreté los dados fuertemente en mi mano, después les di un beso, sacudí y tiré... Mientras los dados caían en el tablero, él, en un tono muy bajo me dijo: "Hice trampa". Yo, que soy medio sorda, supe que había dicho algo pero no entendí qué, entonces todavía sin mirar el resultado de los dados le dije: "¿Qué?", Él, miro el resultado y después mirándome fijo me dijo: "No, nada". Miré los números, eran un 2 y un 4. Ganó.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Luces, cámara...

Toco lo intangible, lo invisible me rodea y me abraza. Cierro los ojos y busco, no encuentro. A veces lloro y a veces sonrio. El viento frío en mi cara, el silencio después de una buena canción y una sonrisa compartida.
Espero dormida, hoy.